Alimentos del Verano

Alimentos del verano

 

 El verano es una época de cambios no sólo en la actividad física, sino también en la alimentación. El calor y el aumento de la actividad física hacen que se consuma  productos ligeros y refrescantes como las frutas, verduras y los yogures, los que poseen excelentes propiedades nutritivas.

 

Yogures

 

Los probióticos son, junto a las frutas y verduras, los productos más consumidos durante el verano. La leche fermentada que da lugar al yogur contiene un gran número de células bacterianas vivas y activas con efectos positivos sobre la salud. La fermentación se realiza mediante la acción de diferentes bacterias, como el ‘Lactobacillus bulgaricus’, ‘Strepxococcus thermophilus’ y ‘Bofobacterium’. Constituyen una importante fuente de proteínas de alta calidad, calcio, riboflavina A y D, magnesio y zinc.

 

Los componentes vivos del yogur también ayudan a las personas afectadas por la intolerancia a la lactosa. El consumo de lácteos recomendado para un adulto está entre medio litro y uno al día. "En los niños desde el destete hasta los 14 años, se recomienda tomar un litro al día", esto según nutricionistas especializados.

 

Pero este producto no sólo es útil en el tratamiento de desórdenes intestinales como el estreñimiento, colitis, infecciones bacterianas e intolerancia a la lactosa, entre otros; también es beneficioso en la prevención de algunos tumores, alergias a diversos alimentos y controles del nivel de colesterol sanguíneo.

 

Frutas y verduras

 

Frutas y verduras de temporada. Su elevado contenido en agua, fibra, vitaminas y otros nutrientes los convierte en los alimentos más adecuados para el verano. Sacian nuestra hambre y sed de la forma apetitosa y contribuyen a mantener nuestra piel bien nutrida e hidratada.

 

Una ingesta adecuada de verduras durante estos meses supondría raciones de entre 200 y 250 gramos diarios. De las hortalizas: la papa y el tomate; y entre las frutas: la naranja.

 

Entre sus componentes más importantes están la fibra y el ácido fólico, que se encuentra en grandes cantidades en la naranja, gracias al folato natural que atesora este cítrico, y también en los vegetales de hoja ancha como la lechuga.

Sopas y cremas frías

Además del agua -la bebida más recomendable-, los zumos, sorbetes, licuados de frutas y sopas o cremas frías elaboradas con hortalizas (de berro, apio y remolacha), proporcionan gran cantidad de agua, vitaminas, minerales, hidratos de carbono y otras sustancias no nutritivas pero de importantes beneficios para la salud, conocidas como antioxidantes naturales, que se encuentran mayoritariamente en los alimentos vegetales.

En los últimos años se ha investigado el papel de estas sustancias en relación con enfermedades de máximo impacto en occidente, como enfermedades cardiovasculares, numerosos tipos de cáncer, (entre ellos el melanoma o cáncer de piel), e incluso otras directamente asociadas con el proceso de envejecimiento, como las cataratas y las alteraciones del sistema nervioso. Conclusiones de estos estudios demuestran que una dieta rica en antioxidantes constituye un factor protector frente a las citadas patologías.

No coma mucha sal

A pesar de las pérdidas que se producen por el sudor, y salvo casos excepcionales, en épocas de calor no es necesario aumentar la ingesta de sal. Hay quien piensa que es preciso ingerir mayores cantidades de sal para reemplazar la que se pierde con el sudor. Si bien es cierto que cuando sudamos nuestro organismo pierde sal y agua, normalmente no pierde tanta como para que sea necesario tomar cantidades extras. Sólo quienes realizan actividades de gran esfuerzo e intensidad a temperaturas elevadas y sudan copiosamente, y cuando el consumo de agua de una persona pasa de cuatro litros diarios, se deben tomar cantidades adicionales de sal, pero ambas condiciones son excepcionales.

Redacción Ondasalud.com

http://revista.consumer.es/web/es/20010701/alimentacion

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Veraneras

La presente información es citada en la enciclopedia “ Guía Práctica para el cuidado de las plantas interiores”. Dentro del texto se explica claramente todo lo que las veraneras se refiere para darles un mejor mantenimiento.

 

Tamaño:

Llegan a medir 3.4m. Si se las planta en cuadro de invernadero y en realidad constituye un excelente adorno cuando trepan por el tejado. En macetas es mejor fijarlas a alambras o cañas. Se las suele cultivar en macetas de 12 cm en donde alcanza una altura de 38-46 cm.

 

Desarrollo:

Llegan a crecer 30 - 46 cm en una misma temporada, incluso en maceta.

 

Epoca de floración:

Verano, aunque las flores tienden a presentarse de manera súbita siempre hay algunas durante toda la estación.

 

Olor:

Ninguno.

 

Luz:

Requieren iluminación abundante. Si hay demasiada oscuridad, pierden sus hojas y dejan de florecer al verano siguiente.

 

Temperatura:

Toleran temperatura bajas cuando descansan en invierno. Soportan hasta 5-7 ºC, en cuyo caso pierden las hojas hasta que rebrotan a la siguiente primavera. En verano, un máximo de 31 ºC.

 

Agua:

Manténgalas húmeda durante el verano con al menos tres riegos a la semana. El drenaje debe ser bueno. Mantenga en invierno simplemente húmedo si la temperatura es baja. Suele ser suficiente con un riego semanal. Gustan de la cal, por lo que prefieren agua “dura” del grifo.

 

Abonado:

Añada el agua cada 14 días la mitad de la dosis recomendada de abono líquido.

 

Humedad:

Rocíe bien cada poco días cuando están próximas a dar flor. No pulverice sobre estas. Mantenga la maceta sobre guijarros húmedos.

 

Limpieza:

Innecesaria. No use nunca abrillantador.

 

Atmósfera:

Toleran durante breves períodos cualquier atmósfera en la que vivamos. Aprecian una buena ventilación.

 

Tierra:

Prefieren suelos ricos como por ejemplo, el Nº3 e marga.

 

Cambio de maceta:

En los ejemplares adultos deberá hacerse cada primavera para sustituir el suelo agotado,, aunque se cambiará a una maceta nueva del mismo tamaño o sólo un poco mayor, pues florecen mejor cuando se encuentran limitadas.

 

Poda:

Vigorosa en primavera. No tanto cuando las plantas florecen en ramas hechas y maduras al sol de verano anterior.

 

Propagación:

Es en realidad tarea de expertos. Los esquejes jóvenes se toman en primavera y se enraízan a una temperatura de 21-24 ºC con humedad elevada.

 

Longevidad:

En cuadro de invernadero 20 - 30 años. En maceta hasta 5 años.

 

 

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