Ingredientes:
Albóndigas
1 paquete de medio kilo de espinacas
congeladas
4 cucharadas de salsa de tomate casera
50 g. de miga de pan (en su defecto, 4
cucharadas de pan rallado)
25 g. de champiñones
1 huevo crudo
1 chorreoncito de leche desnatada
Ajo picado
Harina para rebozar las albóndigas
Aceite de girasol para freír
Salsa de almendras
50 g de almendras peladas crudas
2 cucharadas de vino de jerez (en su defecto,
vino blanco)
1 diente de ajo
1 rebanada de pan
1/2 litro de caldo concentrado
Preparación:
Cuece las espinacas y, una vez tiernas, póngalas
a escurrir durante al menos 1 hora.
Durante ese tiempo, ponga en remojo la miga de
pan con la leche y haga la salsa (instrucciones más abajo).
Una vez cocidas, píquelas finamente con
ayuda de la tijera y mezcle la miga de pan, la salsa de tomate, el huevo crudo,
los champiñones, el ajo prensado. Amáselo todo bien. Tiene que
tener humedad, pero no tanta que impida que pueda formar las bolas ni poca pues
luego quedarían muy secas. Lo mejor es que la masa esté blanda y
manejable.
Forme bolas de unos 3 centímetros de
diámetro y enharínelas.
Fríalas en abundante aceite hasta que
estén doraditas.
Salsa:
Fría las almendras, el diente de ajo,
la rebanada de pan. Una vez estén todos dorados, batir junto con las dos
cucharadas de vino, una punta de ají molido y el caldo. Viértala
en una olla y ponga al fuego durante uno o dos minutos hasta que se labre.
Cuando las albóndigas estén
preparadas, échelas en esa salsa y hágalas hervir a fuego lento
durante unos minutos para que se embeban del sabor de la salsa, cuidando, eso
sí, de que no se espese mucho la salsa.
Deje reposar antes de servir.