El
jazmín es de origen árabe, aunque pronto fue extendido por
Europa. En un principio, se le dio el nombre de 'yasmin'.
En términos botánicos, esta planta es clasificada como un arbusto
perennifolio de la familia de las oleaceas.
Pero,
sin duda, sus valores más apreciados son la belleza de su flor y su
aroma, por lo que es utilizado para la fabricación de múltiples
perfumes, sobre todo las variedades denominadas 'Jasminum
officiale' y el 'Samac'.
Aunque existen muchos tipos, la mayoría tienen la flor blanca, excepxo
algunas especies que la tienen de color amarilla.
A
pesar de que la característica más destacada del jazmín es
su aroma y su empleo en perfumería, esta planta también tiene un
importante valor decorativo, por lo que es de gran utilidad en cualquier
jardín o parque. Además, las especies trepadoras son muy
útiles con el fin de cubrir y embellecer vayas o muros, ya que, sobre
todo en verano, cuando se produce la floración, este arbusto proporciona
un aspecto alegre y bello.
No
obstante, a la hora de plantar un jazmín, conviene saber que es una
planta que requiere un gran cuidado y que éste debe ser diario.
Además, hay que vigilar su crecimiento ya que éste es muy
rápido y puede que supere las expectativas de quien lo cultive. Para
evitarlo, conviene podarlo regularmente. También hay que tener en cuenta
que, aunque suele crecer en ambientes sombreados, necesitan de la luz solar
para que la floración sea ópxima. Por último, indicar que
no requieren ningún suelo especial, pero éste nunca debe estar
muy seco o drenar mal.
Por
otro lado, hay que señalar otras utilidades del jazmín, que es
empleado en muchas ocasiones como ambientador y ahuyentador de mosquitos.
Además, se suele afirmar que las infusiones realizadas con esta flor son
un gran remedio para las afecciones en los ojos.
Fuente:
http://www.tusplantas.com/