El origen de las
orquídeas se remonta a una leyenda de la mitología griega, en la
cual Orchis, hijo de una ninfa y un sátiro,
durante las festividades en honor del Dios Baco,
bebió en exceso y en estado de ebriedad cometió un pecado
imperdonable: hizo el amor a una sacerdotisa. Ello le valió el castigo
de los dioses y la muerte. Sumidos en el dolor, sus padres suplicaron a los
dioses que le devolvieran la vida a su hijo; éstos accedieron a
condición de que Orchis en su vida futura
proporcionara satisfacción a los hombres. Así fue como Orchis terminó transformado en orquídea. Los
antiguos griegos, como es lógico, le atribuían a las
orquídeas los poderes eróticos del difunto Orchis
y se las comían.
Las
orquídeas, científicamente hablando, se originaron hace mas de 60
millones de años. Su centro de origen en zonas templadas de Asia y
América del norte unidas ahora por el océano, sitios estos en que
ante había bosques subtropicales o templados -calientes y, cuando el
océano se puso frío la mayoría de las orquídeas,
adaptadas al clima caliente, se desplazaron hacia el sur.
Las
orquídeas conforman la familia más extensa del reino vegetal, con
alrededor de 30,000 especies divididas en unos 1,800 géneros
distribuidos por todo el mundo. Solamente existen dos ambientes en la tierra
donde no prosperan estas plantas, los polos y los desiertos de arena, han
sobrevivido durante miles de años, mucho antes de que el hombre habitara
el planeta, ya las orquídeas reinaban en él. Son las plantas
más evolucionadas y especializadas, su capacidad para adaptarse es
notable, pueden crecer tanto a nivel del mar como en los elevados
páramos, muchas viven sobre los árboles (epifitas), otras lo
hacen sobre las rocas (litotitas), otras sobre la
tierra y algunas especies se desarrollan incluso en ambientes
subterráneos.
Y a pesar de lo
que mucha gente cree, no son parásitas, ya que no se alimentan del
árbol donde viven, solamente lo usan como medio de soporte y como
vehículo para alcanzar la luz del sol. Algunas llegan a medir solo unos
pocos centímetros y otras pueden tener el porte de un árbol. Sus
flores pueden ser tan diminutas que resulta imposible observarlas a simple
vista y otras tan evidentes y llamativas que no admirarlas es un verdadero
pecado. Sus colores oscilan desde suaves tonos pastel hasta las escandalosas y
vibrantes pigmentaciones de colores fuertes y vívidos. Muchas han
logrado que sus flores se asemejen a la perfección al insecto que las
poliniza, otras usan sus vivos colores y otras poseen aromas que atraen a los
polinizadores desde grandes distancias.
Condiciones básicas (hábitat)
·
Riego: Algunas requieren abundante agua, pero hay especies que
necesitan poca agua. Sin embargo, debe procurárseles una
atmósfera húmeda.
·
Luz: El paso de los rayos solares debe ser controlado,
porque su exceso puede ser perjudicial.
Sin embargo requieren una dosis de luz moderada.
·
Aire: Es conveniente mantenerlas alejadas de las
corrientes de aire fuerte, sin embargo, muchas requieren buena
ventilación.
·
Temperaturas: Se trata de tener una cantidad de calor
suficiente, pero no excesivo.
·
Abono: Poco. Debe usarse la mitad de la dosis indicada
en la etiqueta del fertilizante. Aplicar cada 15 días en época de
crecimiento y desarrollo.
·
Plagas y Enfermedades: Ninguna si se mantiene bajo los cuidados
requeridos de la planta.
·
Cuidados: Quite siempre las flores muertas. Al finalizar la
floración, corte por la base el tallo de las flores.
·
Empleo en el Jardín: Pueden cultivarse en macetas, en
colgantes o en cortezas de árboles.