El género Ficus
pertenece a la familia de las Moráceas y procede de zonas tropicales y
subtropicales de Europa, Asia, África y el Pacífico.
Es una planta cultivada en los hogares. Parte de ese
éxito se debe a que tolera las altas temperaturas, bajos niveles de luz
y de humedad.
Luz
Dele mucha luz, pero no lo ponga al sol. En sitios con
poca iluminación puede perder las hojas. Las variedades que tienen las
hojas manchadas en blanco o en amarillo, necesitan más luz.
Temperatura
En temporada lluviosa, lo ideal es que no baje de
13º C y en la estación seca una máxima de 24º C.
Puede sacarlos al exterior con buen tiempo, a semi-sombra y en otoño meterlo dentro otra vez.
Mejor que no tenga que soportar corrientes de aire dentro de las casas.
Riego
No más de 2 veces por semana en verano, y una vez
cada 8 ó 10 días en invierno. Cuidado con regar en exceso. No
riegues hasta que no esté casi seca la tierra y asegúrate que no
permanece agua estancada en la maceta por tener el agujero de drenaje
obstruido.
Abono
Abone cada 15 días en estación seca un
fertilizante líquido según las instrucciones de la etiqueta. Si
puede ser, que sea uno especial para plantas de hojas verdes. Aporta hierro al
agua 1 vez al mes, así evitarás un posible amarilleo de las hojas
por su carencia.
Plagas, enfermedades y fisiopatías.
El ficus es una planta bastante
resistente a plagas y enfermedades aunque puede ser atacado por la araña
roja y los pulgones.
En F. elastica y F.
lyrata, los ataques de cochinilla son frecuentes
en épocas secas y cálidas.
Dentro de las enfermedades destacan las manchas foliares
causadas por los hongos de los géneros Cercospora,
Gloesporium y Corynespora,
y los ataques de hongos de raíz, estos últimos especialmente con
frío y sustratos encharcados.
El nemátodo foliar Aphelenchoides besseyi
puede ser combatido en F. elastica con oxamilo ó aldicarb en
riego.
Los nemátodos de raíz pueden ocasionar
daños a F. benjamina.
Con respecto a las fisiopatías
más frecuentes, destacan las manchas foliares ocasionadas por
desequilibrios hídricos, que en F. elastica
se conocen como "edema". También sufren mucho con los excesos
de humedad en el sustrato, sobre todo cuando las temperaturas son bajas,
así como con la incidencia directa de la radiación solar.
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