Las palmeras, con unas 3,800 especies
conocidas constituyen una parte importante y esencial de la vegetación
de los trópicos y sub-trópicos. No todas crecen en desiertos o en los
bordes de playas. La mayoría crecen en lo más profundo de las
selvas húmedas y oscuras y es posible que nunca vean el sol, sobre todo
cuando las plantas son jóvenes.
Por esta razón, muchas especies pueden
adaptarse y vivir como plantas de interior, pudiendo incluso algunas de ellas
tolerar lugares muy sombreados.
Palmeras
de Interior:
Muchas de las palmeras se pueden cultivar en
el interior, necesitan sólo un mínimo de cuidados y
atención para crecer bien; otras presentan una mayor dificultad. Las Palmas requieren ciertas condiciones
de luz, temperatura, agua, humedad y abono.
Luz:
La mayoría de las Palmas de interior
requieren luz brillante e indirecta. La luz directa a través del
cristal, sobre todo en verano, pueden quemar las hojas de la planta e incluso
matarla.
Las Palmas se pueden proteger del sol directo
mediante toldas, persianas, cortinas o colocándolas en una ventana a la
que no le alcance el sol directo. Algunas pueden tolerar una luz escasa, entre
ellas se incluyen las Palmeras de la Señora (Rhapis
Excelsa), la Palmera Datilera Enana (Phoenix Roebelenii)
y la Palmera de Cola de Pescado (Caryota Mitis), pero aunque estas palmas pueden sobrevivir con luz
escasa, lo harán mejor con buena luz, por lo que es aconsejable
cambiarlas a un lugar más iluminado durante una semana de cada tres.
Temperaturas:
Las Palmeras necesitan un clima cálido
para desarrollarse, aunque a veces es sorprendente que algunas palmeras puedan
resistir al exterior, climas templados.
Agua:
Este es el tema que más preocupa a los
cultivadores, que tanto temen regar la planta, en exceso como demasiado poco.
La respuesta es simple, dejar que la superficie del suelo se seque un poco y
entonces empaparla.
Fertilización:
Las Palmeras son exigentes en nitrógeno.
En inicio de lluvias es cuando se debe empezar a fertilizar las Palmeras. Esta fertilización se puede dar
una vez al mes. Las Palmas en
maceta no deben abonarse en exceso, ya que produce el oscurecimiento de las
puntas de las hojas.
Palmas
de Exterior.
Si se posee el espacio adecuado, cultivar
Palmeras en el exterior, es la manera ideal de disfrutar estas bellas
plantas. Algunas Palmas crecen muy
de prisa y pueden dominar completamente sus alrededores. Pero al contrario de
muchos árboles, su forma y tamaño definitivo es totalmente
predecible. Las raíces fasciculadas
de las Palmeras son relativamente delgadas y no son peligrosas para muros,
alcantarillas y cimientos.
No subestime el peso de una Palma grande. Si
tiene un tronco robusto de cincuenta centímetros necesitará una
polea o una pequeña
grúa para moverla. Por ejemplo: una pequeña Palma Datilera con
sólo un metro de tronco puede pesar casi una tonelada.
Las Palmas plantadas en el jardín
requieren muy pocos cuidados, sólo quitar las hojas muertas, que si no
se desprenden deben ser cortadas con una sierra o podadora.
Bibliografía: Palmas, Ediciones Omega
Barcelona – 1996